12 de marzo de 2008

....Colocó su taza y pensó que ya estaba todo en su sitio.
Encendio su cigarrillo despacio y, en silencio, repasó su vida.
Tocaba resolver...

Comenzó por ordenar sus penas, y las archivó.

Continuó por sus sueños aparcados, y los depositó en la estantería de arriba para verlos sin dificultad.

Cuando llegó a sus objetivos, los clasificó por importancia y no por dificultad.

Revisó sus responsabilidades, y les dio prioridad.

En el lugar de la angustia, puso la esperanza.

Y por último, recogió sus miedos y los guardó en una cajita sin tapa.

2 comentarios:

antrillo dijo...

Mejor así,para verlos directamente sin abrir la caja...para dejar que se evaporen lentamente

antrillo dijo...

mejor asi........sin tapa,para poder mirarlos sin abrir la caja,para dejar que se evaporen lentamente